BIENVENIDO 2011!
domingo, 18 de septiembre de 2011
CUENTO CHINO
sábado, 3 de septiembre de 2011
SEMANA POR LA PAZ 2011 “CLEMENCISTAS POR LA PAZ Y LA TOLERANCIA”
domingo, 21 de agosto de 2011
LAS ALAS SON PARA VOLAR
Cuando se hizo mayor, su padre le dijo: "Hijo mío: no todos nacemos con alas. Si bien es cierto que no tienes obligación de volar, creo que sería una pena que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado".
- Pero yo no sé volar- contestó el hijo.
- Es verdad... -dijo el padre. Y, caminando, lo llevó hasta el borde del abismo de la montaña.
-¿Ves hijo? Este es el vacío. Cuando quieras volar vas a venir aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y, extendiendo las alas, volarás.
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas, no morirás. Sólo te harás algunos rasguños que te harán más fuerte para el siguiente intento -contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo a ver a sus amigos, a su compañeros, aquellos con los que había caminado toda la vida.
Los más estrechos de mente le dijeron: "¿Estás loco? ¿Para qué? Tu padre está medio loco... ¿Para qué necesitas volar? ¿Por qué no te dejas de tonterías? ¿Quién necesita volar?".
Los mejores amigos le aconsejaron: ¿"Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba a tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol. Pero... ¿desde la cima?".
El joven escuchó el consejo de quienes le querían. Subió a la copa de un árbol y, llenándose de coraje, saltó. Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero, desgraciadamente, se precipitó a la tierra.
Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre.
-¡Me mentiste! No puedo volar. Lo he probado y ¡mira el golpe que me he dado! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
-Hijo mío -dijo el padre-. Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en paracaídas: necesitas cierta altura antes de saltar.
Para volar hay que empezar asumiendo riesgos.
Si no quieres, lo mejor quizá sea resignarse y seguir caminando para siempre.
(Jorge Bucay. Déjame que te cuente...)
REFLEXIÓN
¿Qué te suscita el cuento anterior para tu vida?
¿Cuál es el arte de volar que podemos tener nosotros los seres humanos?
sábado, 6 de agosto de 2011

Paseando por una calle de Rusia, durante la hambruna que acompañó a la guerra, el gran escritor Tolstoi se encontró con un mendigo. Tolstoi revisó sus bolsillos para ver qué encontraba para darle a ese pobre hombre. Pero no tenía nada: ya lo había dado todo antes. Movido a compasión, abrazó al mendigo, besó sus mejillas y le dijo:
-No te enfades conmigo, hermano, no tengo nada que darte.
El rostro macilento del mendigo se iluminó. Y brillaron las lágrimas en sus ojos, mientras le decía agradecido:
-Pero tú me has abrazado y me has llamado hermano. ¡Eso es un gran regalo!
(Tomado de Lewis, Hedwig, “En casa con Dios”, Mensajero, Bilbao)
REFLEXIÓN:
¿Ubicas geográficamente a Rusia? ¿Conoces algo sobre Tolstoi?
León Tolstoi (1828-1910) novelista ruso, pensador social y moral. Uno de los más destacados autores de narrativa a nivel mundial. Una de sus novelas más destacadas es Ana Karenina.
1. ?Qué te sugiere este cuento para ti, para tus relaciones con las personas cercanas o desconocidas?
domingo, 24 de julio de 2011
LA LIBERTAD
Cuento popular indio (www.encuentos.com)
Esta es la historia de un loro muy contradictorio. Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado, y su propietario era un anciano al que el animal hacía compañía. Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té.
Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando el té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente:
–¡Libertad, libertad, libertad!
No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo en que estuvo el invitado en la casa, el animal no dejó de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: “!Libertad, libertad!”.
Pasaron dos días. El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro. Tanto le atribulaba el estado del animalito que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuándo dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra. Iba a aprovechar esa ausencia y a liberar al pobre loro. Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir, corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón, donde el loro continuaba gritando: “!Libertad, libertad!” Al invitado se le partía el corazón.
¿Quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó a la jaula y abrió la puerta de la misma. Entonces el loro, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes de la jaula, negándose a abandonarla. El loro seguía gritando: “!Libertad, libertad!”
REFLEXIÓN
Compartir en diálogo grupal ayudadas de las siguientes preguntas u otras que ustedes consideren apropiadas para el curso.
1. ¿Qué es la libertad?
2. ¿Es posible lograr la libertad? ¿Cómo?
3. ¿El caso del loro se presenta en la vida de hoy?
4. ¿Conoces casos semejantes a los que se presentan con el loro? Con el anciano? con el invitado?
lunes, 4 de julio de 2011
Pilosas 12
Había una vez, en el fondo del mar, un pez cubierto de escamas brillantes que iluminaba donde iba. Se veía tan bonito que siempre estaba feliz.
Un día vino a verlo el pez Rojo Enamorado y le dijo: “Pez Brillo, ¿me das una escamita? Tú tienes muchas y muy bonitas”.
Y el Pez Brillo les respondió: “No, son mías”.
Por allí pasaron también el Caballito de Mar y el Besuguito Verde, y también a ellos el Pez Brillo les negó una escama.
La temida Morena le advirtió: “Si no das a tus compañeras algunas de las muchas escamas brillantes que tienes, pronto te quedarás sin amigos y amigas para jugar”.
Efectivamente, pronto se corrió la voz de que Pez Brillo no daba ni prestaba nada y todos los peces huían de su lado.
Se quedó triste y solo, y su belleza no pudo ser contemplada por nadie.
Comenzó a llorar amargamente porque no tenía ningún amigo para jugar.
Y se fue a visitar al señor Pulpo, el pez más sabio de todos los mares. El señor Pulpo vivía en una oscura cueva adonde acudían todos los peces que tenían problemas, para buscar una solución. Pez Brillo le comentó su problema, y el señor Pulpo le respondió: “Si repartes tus escamitas brillantes, pronto tendrás muchos amigos, porque escrito está que cuanto más se da, más se tiene”.
Pez brillo no entendió muy bien estas palabras, pero decidió ofrecer escamitas a todos los peces que encontrara en su camino.
Se cruzó con el pez Rojo Enamorado, el pez Morrito y también con Mariquita, y todos ellos obtuvieron una escama brillante.
Se pusieron muy contentos con el obsequio, pero el que más se alegró fue el Pez Brillo, porque ganó muchas amigas. La felicidad que le produjo recuperar a sus amigas lo hizo más hermoso aún.
Y es que, como diría el señor Pulpo, la amistad brilla más que todas las escamas del mundo.
domingo, 12 de junio de 2011
El consumo de drogas
(tomado de pazinterior.net)
Realmente lo siento mucho querido papá, creo que esta es la última vez que me podré dirigir a ti. En serio lo siento mucho por todo. Es ahora de que sepas las verdad. Voy a ser claro y conciso: “la droga me mató papa”. Conocí a mis asesinos a eso de los quince o dieciséis años. Es horrible, ¿Verdad? ¿Sabes cómo fue?
Un hombre muy bien vestido y que hablaba muy bien, me presentó a mi futuro asesino: la droga. Al principio intenté rechazarla papá, te lo prometo, pero este hombre se metió con mi dignidad y me hizo creer que si no la probaba era porque no sería lo suficientemente hombre.
No es necesario que te cuente más, ¿verdad? Ingresé en el mundo de las drogas. No hacía nada sin que la drogas no estuvieran presentes de alguna manera.
Yo sentía que las demás personas y la droga eran mis amigos y sonreían y sonreían.
Sabes papá? Cuando uno comienza en este mundo encuentra todo ridículo y muy divertido. Incluso a Dios lo encontraba ridículo.
Hoy, en el hospital, reconozco que Dios es lo más importante del mundo y sé que sin su ayuda no te estaría escribiendo esta carta.
Papá, no vas a creerlo, pero la vida de un drogadicto es terrible, uno se siente desgarrado por dentro. Ser drogadicto es terrible y todos los jóvenes deberían saberlo para no entrar en eso. Yo no puedo dar tres pasos sin cansarme. Los médicos dicen que me voy a curar; pero yo veo que cuando salen del cuarto mueven la cabeza. Papá, sólo tengo diecinueve años y ya sé que no tengo oportunidad de vivir por culpa de la droga. Yo sé que es muy tarde para mí, pero tengo un último encargo para hacerte: Habla con todos los jóvenes que conoces y muéstrales esta carta. Diles que en cada puerta de los colegios y en cualquier aula, en cada facultad, en cada negocio o en cualquier lugar, puede haber siempre un hombre elegante que puede mostrarles a su futuro asesino, el que destruirá sus vidas.
Por favor haz eso, papá, antes de que sea demasiado tarde para ellos también. Perdóname, papá; ya sufrí demasiado. Perdóname por hacerte sufrir también con mis locuras.
Adiós, querido papá
UNA REFLEXIÓN
(tomada de los cuentos.net)
1)¿Por qué hay tanta cantidad de jóvenes que caen en el vicio?
2) ¿Qué hacer si te acosan pensamientos hacia el consumo?